
“El método scout sitúa a la persona en el centro, cuidando todos sus aspectos relacionales y su riqueza humana”, aseguró León XIV el 1 de junio al recibir este lunes a unos 3.000 miembros de la delegación de la Asociación Italiana de Guías y Scouts católicos de Europa, conocidos como la Federación de Scouts de Europa (FSE), con motivo del 50º aniversario del movimiento en Italia.
Fundada en Austria en la década de 1950, tras la Segunda Guerra Mundial, la FSE está presente en casi 15 países y cuenta con 72.000 miembros. Desde 2008, la Santa Sede la reconoce como una asociación privada internacional de fieles.
En su discurso a los scouts, el Santo Padre destacó el “enfoque educativo propio” desarrollado por los Scouts de Europa, inspirado en la “intuición de Baden-Powell para transmitir el testimonio de la fe”. Subrayó la importancia de la “vida al aire libre y el contacto con la naturaleza”, así como en el papel del Evangelio, “una fuente de agua fresca” para sustentar el crecimiento humano y espiritual, tanto individual como colectivo.

Dirigiéndose a los dirigentes scouts, León XIV destacó la importancia de la coherencia de sus vidas y la madurez de sus decisiones para ayudar a crecer a los jóvenes a su cargo. “Con ellos, pues, experimenten la belleza de la fe en las acciones cotidianas y en la oración compartida, en los sacramentos y en el discernimiento de la vocación de cada persona”, afirmó. Asimismo, valoró el papel de los sacerdotes que acompañan a los grupos scouts en este crecimiento espiritual.
“El método scout sitúa a la persona en el centro, cuidando todos sus aspectos relacionales y su riqueza humana”, afirmó el Papa. Tras señalar que la pedagogía de los Scouts de Europa cuenta con secciones separadas para niños y niñas, subrayó que, al explorar así “las características fundamentales de ser mujer y de ser hombre”, los jóvenes podrían prepararse para “el encuentro auténtico y consciente con el otro”.
Construyendo “una Europa del pueblo”
El Papa expresó su aprecio por la dimensión europea de la asociación, especialmente “en este complejo período histórico”, y los animó a comprometerse “con la construcción de una Europa de pueblos, no solo de empresas, unida por los más altos valores del humanismo cristiano”. Recordó que, para ello, el servicio representa el “corazón del pensamiento educativo de Baden-Powell”, fundador inglés del escultismo, y fomenta el desarrollo del “altruismo, la solidaridad, la preocupación por los demás y el sentido de la responsabilidad social”. “Viviendo en la fe, el servicio nos libera de la tendencia al egocentrismo, la indiferencia y el aislamiento”, subrayó.

“La aventura del escultismo nos ayuda a descubrir cómo nuestra humanidad se ilumina y se compromete gracias a la obra de Dios, verdadero educador de todos nosotros”, afirmó finalmente León XIV y animó a los scouts a “difundir el lenguaje de la caridad, la acogida y la paz”.+



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