La Santa Sede pidió una gobernanza ética de la IA al servicio de la humanidadLa Santa Sede renovó su llamado a establecer una gobernanza sólida de la inteligencia artificial (IA) que garantice el respeto de la dignidad humana, la transparencia y la responsabilidad en el desarrollo y uso de estas tecnologías.
Así lo expresó el arzobispo Ettore Balestrero, nuncio apostólico y observador permanente de la Santa Sede ante la Oficina de las Naciones Unidas y otros organismos internacionales en Ginebra, durante el primer Diálogo Mundial de la ONU sobre la Gobernanza de la IA, celebrado los días 6 y 7 de julio.
El prelado afirmó que “la necesidad de una gobernanza sólida no significa imponer límites a la IA como obstáculos por sí mismos”, sino orientar el progreso tecnológico “hacia un horizonte más amplio, al servicio de toda la humanidad, respetando la dignidad inalienable que Dios ha otorgado a todas las personas y el bien común”.
Transformación y respuestas políticas
El observador permanente valoró la realización del primer diálogo mundial sobre esta materia y sostuvo que la humanidad atraviesa “una transformación de época que afecta a todas las esferas de la vida”, por lo que “un cambio tan profundo requiere una respuesta política acorde a su magnitud”.
En ese sentido, insistió en que la inteligencia artificial nunca debe sustituir la responsabilidad moral de las personas. “Toda decisión crítica tomada por un sistema automatizado debe contar con supervisión humana”, señaló, al advertir que la rapidez y la eficiencia no pueden prevalecer sobre las consecuencias que esas decisiones tienen para las personas.

Asimismo, recordó que “la plena causalidad moral corresponde únicamente a los agentes humanos y no a los artificiales”, por lo que la responsabilidad sobre el uso de la IA debe permanecer siempre en quienes toman las decisiones.
Transparencia y responsabilidad compartida
En sintonía con la encíclica Magnifica humanitas del papa León XIV, dedicada a la protección de la persona humana en la era de la inteligencia artificial, monseñor Balestrero subrayó la necesidad de garantizar transparencia en los procesos automatizados y de asegurar una “cadena de responsabilidad” que abarque a desarrolladores, proveedores e implementadores durante todo el ciclo de vida de los sistemas de IA.
También destacó la importancia de fortalecer la cooperación internacional para elaborar marcos comunes de regulación que promuevan el bien común y respeten las distintas realidades de la comunidad internacional.
Finalmente, advirtió sobre los riesgos derivados de la concentración del desarrollo tecnológico en pocas corporaciones. Según señaló, esa situación puede amplificar los efectos negativos de la inteligencia artificial, especialmente en un contexto donde aún faltan marcos éticos sólidos e instituciones capaces de afrontar adecuadamente estos desafíos.+



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