El papa León XIV visitará la isla de Lampedusa el próximo 4 de julioEl papa León XIV viajará, el próximo sábado 4 de julio, a Lampedusa, una isla italiana que se convirtió en uno de los símbolos más poderosos del drama migratorio del Mediterráneo. El Santo Padre visitará lugares conmemorativos, se reunirá con migrantes y celebrará la misa, siguiendo los pasos de Francisco, quien en 2013 hizo un llamado a despertar de conciencias en la isla.
Isla fronteriza
Lampedusa fue durante años un campo de pruebas para Europa. Allí desembarcan los barcos que transportan a personas que huyen de la guerra, la pobreza, la violencia y la falta de perspectivas. También aquí es donde el mar suele devolver los cuerpos de quienes no sobrevivieron a la travesía.
El centro Contrada Imbriacola, gestionado por la Cruz Roja Italiana, sigue siendo el principal punto de acogida para los migrantes que recorren la ruta del Mediterráneo central. Decenas de miles de personas han pasado por allí en los últimos años: exhaustas, desorientadas, a menudo enfermas, pero finalmente a salvo.
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La visita de León XIV comenzará con una visita a un cementerio, donde el Papa depositará flores en las tumbas de quienes fallecieron durante la travesía marítima. Posteriormente, se detendrá en la Puerta de Europa, un monumento a quienes murieron intentando llegar al continente.
La siguiente parada será el Muelle de Favaloro, primer punto de contacto con Europa para muchos migrantes. Allí, el Santo Padre bendecirá la placa que da nombre al muelle en honor al papa Francisco. León XIV también se reunirá con los migrantes y, a las 10.30 (hora local), presidirá la misa. En el altar se exhibirá una imagen de Nuestra Señora de Portosalvo.
El rastro de Francisco
Lampedusa ocupa un lugar especial en la historia reciente del papado. El 8 de julio de 2013, Francisco llegó allí en la primera visita pastoral de su pontificado. Habló de la “globalización de la indiferencia” y preguntó: “¿Acaso alguno de nosotros lloró?” por la muerte de los hermanos y hermanas que perecieron en el mar.
La visita de León XIV supone, por tanto, un regreso al lugar donde la Iglesia nos recuerda que los migrantes no son un problema estadístico, sino personas con un rostro, una historia y una dignidad inalienable.
Las enseñanzas de León XIV
Este énfasis se reitera claramente en la exhortación Dilexi te. En ella, León XIV recuerda que la Iglesia “siempre ha reconocido la presencia viva del Señor en los migrantes”. También cita las palabras de Francisco en la homilía de canonización de San Juan Bautista Scalabrini, donde afirma que el santo “miraba más allá, miraba hacia el futuro, hacia un mundo y una Iglesia sin barreras, sin extranjeros”.
En la encíclica Magnifica humanitas, León XIV escribe que la situación de los migrantes, los refugiados y las personas obligadas a abandonar sus hogares sigue siendo una de las pruebas decisivas de la justicia social.

Hace unas semanas, en las Islas Canarias, el Papa recordó que “la dignidad humana no tiene pasaporte y no pierde su valor al cruzar una frontera”. Asimismo, señaló que la migración “puede convertirse en una oportunidad de encuentro y enriquecimiento mutuo entre las naciones”.
Sin embargo, hizo hincapié en que la integración es un camino recíproco: los migrantes deben “abrirse con confianza a la comunidad que los acoge, aprender su idioma, respetar sus leyes, conocer sus costumbres, participar en la vida comunitaria y ofrecer sus dones con gratitud”.
Al mismo tiempo, León XIV condenó enérgicamente a quienes explotan la desesperación humana. Hizo un llamamiento a quienes organizan juicios por muerte, trafican con personas, retienen documentos, explotan a los trabajadores, intimidan a las mujeres, estafan a las familias y convierten el sufrimiento ajeno en una fuente de lucro: “¡Basta! ¡Conviértanse!”.
La visita del sábado a Lampedusa se convierte, por tanto, para León XIV no solo en un destino, sino también en un lugar donde la enseñanza sobre la dignidad humana, los pobres y los migrantes toma forma concreta.+



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