Corrientes Católica

Monseñor Larregain: “María es Reina porque primero aprendió a ser la servidora del Señor”

Durante la Fiesta de la Bienaventurada Virgen María Reina, el arzobispo invitó a la comunidad a reflexionar sobre la humildad, el servicio y la confianza en Dios.

Luego de la procesión por las calles del barrio, Monseñor José Adolfo Larregain presidió la Santa Misa en honor a la Bienaventurada Virgen María Reina y centró su homilía en el verdadero significado de reconocer a María como Reina.

A partir de la Palabra de Dios, el arzobispo recordó la imagen del profeta Isaías: “El pueblo que caminaba en las tinieblas ha visto una gran luz”, y señaló que este mensaje continúa siendo actual frente a las dificultades, preocupaciones y situaciones de dolor que atraviesan muchas personas.

Al referirse al Evangelio, destacó la figura de María, una joven de Nazaret que acepta una misión que supera sus propios proyectos sin conocer de antemano todo lo que deberá atravesar.

De esa confianza surge su respuesta: “Yo soy la servidora del Señor, que se haga en mí según tu palabra”.

En ese gesto, Monseñor Larregain ubicó el sentido más profundo de la realeza de María: “María es Reina porque primero aprendió a ser la servidora del Señor”.

Según explicó, su realeza se diferencia de las concepciones humanas del poder, los privilegios y los honores. María reina desde la humildad, el amor, la disponibilidad y el servicio.

También destacó que, después de ponerse al servicio de Dios, María salió al encuentro de los demás, especialmente de Isabel y Zacarías. En ese sentido, invitó a la comunidad a comprender que el servicio comienza muchas veces con quienes están más cerca: la familia, los vecinos y la propia comunidad.

“¿Cuál será la corona de María? La humildad. Su poder será el amor y su grandeza será la disponibilidad”, expresó.

El arzobispo también llamó a reconocer las distintas oscuridades que atraviesan las personas y la sociedad: preocupaciones, heridas, dificultades económicas, desencuentros familiares, adicciones, violencia, pobreza, indiferencia y pérdida de esperanza.

Frente a esas realidades, recordó que la presencia de Cristo no significa que los problemas desaparezcan, sino que Dios permanece junto a quienes atraviesan las dificultades y permite caminar con esperanza.

En este camino, presentó a María como una Madre cercana: “María reina porque es cercana. Es la Madre que acompaña, es la Madre que intercede, que sostiene”.

La procesión por las calles del barrio también fue presentada como una oportunidad para mirar y reconocer las distintas realidades de quienes forman parte de la comunidad. En ese sentido, invitó a no limitarse a caminar, sino también a observar, escuchar y descubrir las necesidades de los demás.

Finalmente, Monseñor Larregain recordó que “la santidad no consiste en hacer cosas extraordinarias, sino en permitir que Dios haga cosas grandes en nosotros cuando somos capaces de abrirle el corazón”.

La celebración concluyó con una invitación a seguir el ejemplo de María, confiar en Dios y ponerse al servicio de los demás, dejando que la fe sea una fuente de esperanza en medio de las dificultades.

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