El arzobispo emérito de Corrientes participó de un nuevo momento de oración de la Conferencia Episcopal Argentina para preparar la visita del papa León XIV. Llamó a fortalecer el diálogo, la escucha y la reconciliación.
En el marco de la propuesta “Recemos juntos para preparar la visita del Papa León”, impulsada por la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), monseñor Andrés Stanovnik OFMCap, arzobispo emérito de Corrientes, invitó a los argentinos a reflexionar sobre qué pueden aportar para reconstruir los vínculos y avanzar hacia una convivencia basada en la fraternidad.
El encuentro de oración fue transmitido por los canales de la CEA y tuvo como objetivo preparar espiritualmente la llegada de León XIV a la Argentina. Stanovnik estuvo acompañado por Sara Romero, de Merlo, perteneciente a la jurisdicción pastoral de San Luis.
La reflexión del arzobispo emérito estuvo centrada en la escucha, el diálogo, la reconciliación y la responsabilidad compartida. Para ello, tomó como referencia las imágenes bíblicas de Babel y de la reconstrucción de Jerusalén, desarrolladas en Magnifica humanitas.
“Para disponernos a la acción transformadora del Espíritu Santo, en primer lugar necesitamos darnos cuenta de que necesitamos esa transformación”, planteó Stanovnik.
En ese sentido, sostuvo que “somos una sociedad de corte autoritario” y consideró que esta característica dificulta el diálogo y la construcción de una cultura del encuentro.
También cuestionó las formas de intercambio que se producen en las redes sociales y advirtió sobre la falta de escucha y respeto. “Todo se dirime en publicaciones baratas por redes sociales donde no hay respeto por el otro, en donde se monologa porque no estamos dispuestos a escuchar y menos a dialogar”, afirmó.
Sin embargo, aclaró que esa realidad “no es toda la realidad nuestra”, aunque reconoció que “es una parte que pesa mucho”.
Recuperar la confianza
Para Stanovnik, la próxima visita del Papa puede convertirse en una oportunidad para recuperar la confianza y abrir caminos de reconciliación.
“Los argentinos necesitamos recuperar la confianza en que aún en medio de las diferencias y gracias a las diferencias podemos trabajar juntos por el bien de todos”, expresó.
Al referirse a Magnifica humanitas, explicó que la imagen de Babel representa una construcción basada en la autosuficiencia, la uniformidad y la búsqueda de poder. “Babel es una obra construida sin Dios”, sostuvo.
Frente a esa imagen, remarcó que la unidad cristiana no implica eliminar las diferencias. “El Dios cristiano es la diversidad en la unidad”, explicó, en referencia al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
“El amor hace esa maravilla. No destruye la diversidad. Al contrario, es un componente que enriquece la unidad”, agregó.
Finalmente, llamó a revisar las propias actitudes en los distintos ámbitos de la vida y propuso una pregunta: “¿En qué situaciones busco tener razón, controlar, imponer mi manera de pensar en lugar de escuchar y buscar juntos lo que es mejor?”.



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