El Arzobispo de la Ciudad de Buenos Aires hizo hincapié en la necesidad de difundir “la cultura del encuentro que profesaba el Papa Francisco”. “A ver cuándo la vamos a cortar con mirarnos como enemigos”, cuestionó.

“Más que nunca la Argentina necesita de esa cultura del encuentro que tanto nos habló el Papa. A ver cuándo la vamos a cortar con mirarnos como enemigos. Ni siquiera somos capaces de sentarnos en el mismo banco de una iglesia”, afirmó el Arzobispo de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, en el homenaje a Francisco a un año de su muerte. La crítica hizo referencia directa a la negativa de la vicepresidenta Victoria Villarruel a compartir la misa en Luján junto al jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
“Desgraciadamente eso está pasando en nuestra Argentina de hoy. Y tenemos que aprender, los que de alguna manera somos clase dirigente y tenemos una responsabilidad institucional con nuestro pueblo, que el otro no es nuestro enemigo”, remarcó.
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“Cuando venía para acá, vi un video en el que solo nos saludamos entre amigos, con los que son del mismo partido. Así no salimos más, hermano. Hay que saludar al distinto. Nos tenemos que dar la paz con el otro”, enfatizó García Cuerva.
También opinó sobre la guerra en Medio Oriente. “Nos queda lejos, pero nos tiene que doler en el corazón tantos muertos”, señaló. “La vida vale por lo que es. Es urgente la paz”, aclaró.
“La guerra comienza en el propio corazón. Construyamos la vocación por la paz”, indicó García Cuerva. “No intentemos reconstruir el pasado, nos esperan cosas nuevas. En tiempos difíciles, tenemos que seguir soñando en grande. Tenemos que construir entre todos un mundo mejor”, afirmó.
“Basta de palabras y a los hechos. Es nuestro tiempo. Seremos responsables de que el homenaje no quede solo en emociones, sino en acciones. Tenemos una sociedad que necesita mucho de las enseñanzas del Papa Francisco”, finalizó el Arzobispo.
Este martes hubo numerosas muestras de afecto a Francisco en el país, con varias misas, una de ellas en la que participó Manuel Adorni, junto a otros funcionarios del gobierno de Javier Milei. El dato de la jornada fue que Villarruel no quiso compartir ese momento pese a que había confirmado presencia y fue sola a una ceremonia en Almagro en la basílica María Auxiliadora, donde se bautizó Francisco.

Al salir de la iglesia hizo unas declaraciones a la prensa: “Me pareció que la misa en la basílica de Luján se había politizado. Cuando la política se mete en el recuerdo de personas importantes como es el papa, prefiero estar entre la gente”.
En la misma línea, agregó: “Hoy es solo el día del papa Francisco. Quiero recordar y reconocer a esta figura tan importante para los argentinos. Me pareció que en la ceremonia de Luján estaba lo peor de la casta política. Soy coherente con mis creencias y quiero estar entre mis compatriotas”.
Villarruel tenía un lugar asignado en primera fila que la Conferencia Episcopal Argentina había reservado para los miembros del gobierno nacional en Luján. Su espacio fue ocupado por el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala.



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