En el marco del segundo aniversario del Hogar de Cristo “Madre del Puente Carretero”, cientos de fieles participaron de la marcha comunitaria desarrollada en la ciudad de La Banda bajo el lema “Ni un chango menos por la droga”.La columna de vecinos y delegaciones parroquiales partió desde la parroquia Nuestra Señora de Lourdes y recorrió las calles bandeñas hasta el Club Ciclista Olímpico, donde se celebró la misa presidida por el cardenal primado de la Argentina y arzobispo de Santiago del Estero, cardenal Vicente Bokalic CM
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La jornada contó con la presencia de autoridades del Gobierno provincial, de la Municipalidad de La Banda y del Ministerio Público Fiscal de la provincia de Tucumán.
Jóvenes llamados a la misión y a la esperanza
Durante su homilía, el purpurado exhortó a los jóvenes que transitan su proceso de recuperación de las adicciones a convertirse en misioneros y testigos de la misericordia. Les pidió asumir un compromiso activo en la construcción de una comunidad fraterna, recordando que su vocación es llevar esperanza allí donde la droga y la exclusión amenazan la vida.
“No podemos acostumbrarnos a que muchos queden descartados: sin atención, sin trabajo”, advirtió el arzobispo, alentándolos a ser protagonistas de un cambio social y espiritual.
Al coincidir la jornada con la festividad de Santa María Magdalena, el cardenal trazó un paralelismo entre la transformación de la santa y la realidad de los jóvenes asistidos por los Hogares de Cristo. Señaló que, así como Jesús rescató a Magdalena devolviéndole la dignidad y encomendándole una misión, también ellos pueden superar las adicciones y recuperar su lugar en la comunidad: “Para Dios no hay nada imposible”, afirmó, subrayando que la conversión es siempre posible y que el Señor ofrece constantemente nuevas oportunidades.
Un llamado a la esperanza
El purpurado santiagueño insistió en que la fe no es solo un refugio espiritual, sino también una fuerza capaz de transformar la sociedad. En ese sentido, invitó a los jóvenes a no dejarse vencer por el desánimo y a descubrir que su vida cobra un sentido profundo cuando se pone al servicio de los demás. “El Hogar de Cristo es signo de que la comunidad puede levantarse y acompañar a quienes más sufren”, expresó, alentando a continuar la misión de tender puentes de solidaridad.

Por otro lado, el cardenal destacó el papel fundamental de las familias y de los voluntarios que sostienen la institución, subrayando la vocación de la Iglesia de ser un “hospital de campaña” para quienes están heridos por la droga y la exclusión.
Asimismo, recordó que la tarea no se limita a la asistencia material, sino que implica devolver esperanza, dignidad y un horizonte de vida: “Cada gesto de amor y cada palabra de aliento son semillas que Dios hace crecer”, afirmó, agradeciendo el compromiso de quienes acompañan a los jóvenes en su proceso de recuperación.
Antes de la bendición final, el presbítero José María “Pepe” Di Paola entregó reconocimientos a personas e instituciones que colaboraron a lo largo de estos dos años de trabajo comunitario.
La jornada concluyó en un clima festivo con la actuación del folclorista Marcelo Toledo y de distintas academias de danza locales.+



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