Corrientes Católica

Franciscanos en Corrientes: llamado divino y su vida puertas adentro

En el Día de San Francisco, tres posnovicios relatan sus experiencias profundas y derriban mitos dentro de la orden de los capuchinos. Todos coinciden en que el mismo Dios les pidió su entrega al servicio. Invitan a jóvenes de 18 a 30 años a sumarse a los grupos de oración y caridad.

LOS FRAILES GINO, GUSTAVO Y MATEO EN EL BUSTO A SAN FRANCISCO DE LA PARROQUIA POMPEYA.

Sin darnos cuenta de forma consiente, cada uno de nosotros seguimos un pensamiento, una filosofía o una forma de ver la vida que conduce nuestros actos y define nuestro camino al sentimiento de felicidad. Hace exactamente 800 años falleció un hombre que recuperó el espíritu más profundo de la Iglesia Católica, ese de humildad y acercamiento a los más necesitados por el simple hecho de hacer el bien y de compartir la misma tierra en lo que todos somos obra del mismo padre. Un hecho que nos hermana, más allá de los lazos de sangre.

“Francisco, ve y reconstruye mi Iglesia, que como ves está en ruinas”, fue la frase que el mismo Dios le había dicho a Giovanni di Pietro di Bernardone cuando tenía unos 20 años en la iglesia de San Damián, situada en las afueras de Asís, Italia, en 1206. Esta aparición divina marcó el inicio de un movimiento dentro la Iglesia que se extendió por todo el mundo y se mantiene hasta la actualidad: la Orden Franciscana.

San Francisco de Asís es uno de los santos más populares del mundo. Incluso, personas por fuera del catolicismo conocen su vida y sus enseñanzas y muchos tratan de imitarlo. Desde referencias en la serie animada de Los Simpsons hasta el nombre que Jorge Bergoglio eligió para su papado. San Francisco es siempre y en todos lados un sinónimo de virtud y entrega.

GINO TRANSITA SU POSNOVICIADO A SUS 28 AÑOS.

En Corrientes, la presencia de los franciscanos se extiende desde la conquista española. Incluso la primera orden religiosa que se estableció con la fundación de la ciudad. La Iglesia y Convento de San Francisco, ubicado sobre Mendoza, entre Quintana y Plácido Martínez, es testigo.

Así también hay otros templos donde los franciscanos realizan sus actividades y transcurren sus años de formación. Uno de ellos es la parroquia Nuestra Señora de la Pompeya situada sobre avenida Gobernador Ruiz 2665. Allí, un grupo de seis franciscanos capuchinos, tres en formación y tres con votos perpetuos, difunden la filosofía de Francisco entre los fieles a la vez que realizan actividades caritativas.

Al igual que el santo, todos comparten en su historia de origen un llamado divino. Una voz que en algún momento de su vida escucharon, primero dejaron pasar, pero por insistencia terminaron de dar un sí definitivo.

Juventud al servicio

Simple coincidencia o designio. Gino Francisco Zalloco conoció la vida y el carisma del santo por su propio nombre. El joven de 28 años es oriundo de Carlos Pellegrini (Santa Fe) y desde febrero transita en Pompeya su segundo año de posnoviciado.

“Así como ahora los chicos tienen estima por Spiderman o Batman, mi superhéroe era San Francisco. Veía valores que yo también quería tener. Mucha gente que sigue las huellas de Francisco sin ser fraile”, comentó en una entrevista con diario época.

Gino asegura que sentía el llamado de Dios desde la adolescencia, pero tenía muchas dudas y miedos. Sin embargo cambió en un campamento universitario a los 25 años.

Por algún motivo que desconoce, ese vivió ese llamado con mucha paz y sin tantas confusiones. Una paz que trajo claridad a su tiempo de discernimiento.

De esta forma renunció al proyecto original que tenía para su vida. Incluso, el joven se recibió de Biotecnólogo por la Universidad Nacional de Rosario. “El hecho de ser franciscanos no nos impide ejercer una profesión. Hay hermanos que están dentro de la orden y a la vez son profesionales. San Francisco pide trabajar dignamente”, aclaró Gino.

Acerca del día a día de un franciscano, el joven contó que se inicia muy temprano, alrededor de las 6, con una oración entre todos los hermanos. La mañana transcurre dedicados a sus trabajos o estudios y para el mediodía siempre deben almorzar todos juntos. La tarde continúa con rezos y actividades religiosas para finalizar siempre con una misa junto a la comunidad y una cena entre los frailes.

La vocación y los hobbies

Mateo Urbiña, de 28 años, proviene de Chaco y transita en Pompeya su quinto año desde que ingresó a la orden. Asegura que desde los diez años sintió esa necesidad de “donarse” a sí mismo.

En su adolescencia conoció a las Hermanas Pequeñas Obreras de los Sagrados Corazones. Así, estableció un vinculo que lo llevó a acercarse a ellas todos los fines de semana para rezar. Y fue de esa forma que por primera vez escuchó la historia de San Francisco en los labios de la madre superiora.

Tras ver la película sobre la vida de San Pío de Pietrelcina, decidió entregarse definitivamente a Cristo y con 22 años empezó el camino del discernimiento. “Mi familia se asustó un poco. A lo sumo esperaba que ingresara al Seminario Interdiocesano, jamás a una orden”, recordó.

En su trayectoria, la religión lo llevó por Brasil, Córdoba y ahora Corrientes. Y sostiene que está listo para dirigirse al lugar del mundo al que el Señor lo llame.

Mateo aclaró que los franciscanos pueden practicar deportes, leer libros de distintos géneros o disfrutar de series y películas siempre y cuando no interrumpa el proceso interior de reflexión o bien complique en los espacios comunes que comparte con otros hermanos.

Los frailes aclararon que todas estas actividades tienen que ser proyectadas en un itinerario anual que se revisa cada seis meses. El chaqueño mencionó entre sus hobbies el hacer rosarios y fundas de cuero para libros. También dispone de su gracia con el canto y la guitarra para la comunidad.

“San Francisco nos enseña que la presencia de Dios está en la creación. Personas, animales y hasta el clima. Nos enseña a querer a los hermanos tal como son, su personalidad y sus realidades son una gracia de Dios”, explicó sobre la filosofía que profesan.

De fondo, las doctrinas franciscanas no son otra cosa que una forma de asumir la vida y de comprender la realidad y a los otros sin criticarlos, sino aceptándolos. Una forma que se maravilla por las simples cosas que nos rodean como el motivo suficiente de felicidad. Y sí, se puede decir que la filosofía de San Francisco de Asís es un camino para alcanzarla lejos de lujos materiales.

“Nos preocupa el sinsentido de los jóvenes”

El fraile Gustavo Galassi puso el foco sobre la cantidad de jóvenes que llegan hasta la parroquia con innumerables problemas. Desde adicciones, intentos de suicidio, rechazos familiares, sobreexigencias y un profundo “sinsentido de la vida”.

“Vienen personas con realidades muy fuertes. Tratamos de acompañarlas con nuestros conocimientos en psicología y de sacar provecho del ministerio de la escucha”, dijo sobre el acompañamiento que brindan en la parroquia.

“Nosotros acompañamos y somos testigos de cómo Dios hace la obra en ellos. Personalmente eso me da una alegría impresionante y a todos los hermanos nos llena el corazón”, recalcó el hombre de 43 años que proviene de San Isidro, provincia de Buenos Aires.

El bonaerense tenía una vida prácticamente armada, pero de un día para otro decidió patear el tablero. “El llamado de Dios fue más fuerte”, dijo sobre el principal motivo que lo llevó a ingresar a la orden en 2019. “Descubrí la misericordia y el perdón de Dios y eso produjo una conversión muy fuerte en mí”, recordó sobre su experiencia espiritual.

“Del día al día me gusta el servicio. Para los capuchinos lo principal es estar cerca de la gente. Estamos donde están los más necesitados, por ejemplo misionado en los barrios. Me gusta la interacción con las personas”, remarcó al final sobre la actividad de los frailes.

Un grupo juvenil a través de las redes sociales

Al contrario de lo que podría esperarse, los frailes también usan las redes sociales. Tanto Gino como Mateo tienen sus cuentas personales en Instagram en las que acumulan seguidores y exhiben sus tareas al servicio.

Pero más allá de sus perfiles, recientemente crearon el perfil @frate.tau (Instagram) a través del cual invitan a personas de 18 a 30 años a sumarse a grupos de oración y trabajo comunitario. Ahí pueden enviar mensajes.

El único requisito es querer “acoger a Dios”. Bajo esta línea, el fraile Gino aclaró que la primera postura para acercarse a San Francisco es desde una actitud humilde y de renuncia a la “grandeza” para estar cerca de los sectores humildes. “Para San Francisco todos somos hermanos, incluso animales y plantas, porque todos somos parte de la misma creación”, remarcó.

Las actividades comenzaron este año con campaña de donación de ropas y juguetes, a los que se sumaron talleres de oración y vida que se realizan en la parroquia Pompeya.

Al contrario de lo que podría esperarse, los frailes también usan las redes sociales. Tanto Gino como Mateo tienen sus cuentas personales en Instagram en las que acumulan seguidores y exhiben sus tareas al servicio.

Pero más allá de sus perfiles, recientemente crearon el perfil @frate.tau (Instagram) a través del cual invitan a personas de 18 a 30 años a sumarse a grupos de oración y trabajo comunitario. Ahí pueden enviar mensajes.

El único requisito es querer “acoger a Dios”. Bajo esta línea, el fraile Gino aclaró que la primera postura para acercarse a San Francisco es desde una actitud humilde y de renuncia a la “grandeza” para estar cerca de los sectores humildes. “Para San Francisco todos somos hermanos, incluso animales y plantas, porque todos somos parte de la misma creación”, remarcó.

Las actividades comenzaron este año con campaña de donación de ropas y juguetes, a los que se sumaron talleres de oración y vida que se realizan en la parroquia Pompeya.

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