Una multitud visitó el santuario en Campo GalloCon la participación multitudinaria de peregrinos, el santuario de Nuestra Señora de Huachana, en Campo Gallo (diócesis de Añatuya), vivió este 31 de julio su tradicional fiesta patronal.
La celebración central estuvo presidida por el cardenal Vicente Bokalic CM, arzobispo de Santiago del Estero y primado de la Argentina, y concelebrada por el obispo de Añatuya, monseñor José Luis Corral SVD; el obispo de Chascomús, monseñor Juan Ignacio Liébana; el obispo auxiliar de esa diócesis, monseñor José María Baliña, y el obispo auxiliar de Buenos Aires, monseñor Alejandro Pardo, junto con numerosos sacerdotes.
Durante la homilía, monseñor Corral destacó que la peregrinación a Huachana es un camino de esperanza en el que los fieles llegan “de la mano de María” llevando sus alegrías, preocupaciones y el deseo de encontrarse con Jesucristo.
Recordó que el lema de este año, “Habla, Señor, que tu pueblo escucha… al modo de María”, es una invitación a abrir el corazón para que la Palabra transforme la vida, siguiendo el ejemplo de la Virgen, que escuchó, creyó y respondió con un generoso “sí”.

El purpurado señaló que escuchar al Señor implica también escuchar el clamor de los hermanos, especialmente de quienes más sufren. Retomó enseñanzas del papa León XIV sobre la dignidad humana, al afirmar que “la mayor riqueza de un pueblo no son sus bienes materiales, sino la dignidad de cada persona humana”. Y subrayó que toda vida merece ser respetada y promovida, desde el niño por nacer hasta el anciano, el enfermo, el migrante y quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad.
Finalmente, exhortó a construir una auténtica cultura del encuentro en medio de un contexto marcado por divisiones. “No todos pensamos igual, pero todos somos hermanos”, manifestó, al tiempo que destacó que Huachana es un signo de esa fraternidad, porque bajo el manto de María se reúnen peregrinos de distintos lugares y realidades. También animó a que las familias sean “escuelas de escucha y de amor” y las comunidades “casas abiertas donde cada persona se sienta acogida y respetada”.
Al concluir la celebración, el obispo de Añatuya invitó a los fieles a regresar a sus comunidades como discípulos misioneros, llevando el testimonio del Evangelio y la esperanza recibida durante la peregrinación.+



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