Corrientes Católica

Fiesta de la Cruz: una fe que busca sentido entre deudas y guerras

El cura de la Iglesia Santísima Cruz de los Milagros, Ramón Billordo, habló con época antes de la multitudinaria procesión. Reflexionó sobre el verdadero significado de la Cruz de los Milagros y se mostró preocupado por el endeudamiento en las familias y la falta de paz en el mundo.

RAMÓN BILLORDO (FRENTE DE LA PROCESIÓN) ES PÁRROCO DEL SANTUARIO DESDE 2020. (ARCHIVO 2025).

Miles de personas se congregan todos los años en la Fiesta de la Cruz de Los Milagros. Pero… saben realmente porqué marchan detrás de un madero centenario que tiene base un relato del 1588, en tiempos de la fundación de Corrientes.

Para el cura párroco de la Iglesia de la Santísima Cruz de los Milagros, Ramón Billordo, el significado de la cruz y su relación con el desarrollo de ciudad es más profundo y muchísima gente lo ignora completamente. “No celebramos ningún milagro, celebramos el madero que es nuestra conexión con Cristo”, corrige en una entrevista con diario época.

En una charla en profundidad con este medio, el sacerdote destacó que Corrientes es una de las pocas ciudades del mundo en que una cruz, su historia y su cultura están profundamente conectados.

A la vez que habló del lema de este año que cuenta con un enfoque internacional, ya que la celebración se muestra evidentemente preocupada por la guerra en Medio Oriente. “Rezamos por la esperanzada paz en el mundo”, dice la consigna que sigue la postura del Papa León XIV.

Y si bien los mensajes y reflexiones de este año tratan de evitar referencias a la realidad económica y social local, Billordo no esquiva la pregunta más incomoda y puso el foco sobre el notable endeudamiento de los grupos familiares. “A la gente no le alcanza”, enfatizó.

No es un milagro

Mucho se habla del famoso “milagro de la Cruz”. La historia que nos cuentan desde el jardín de infantes dice que un rayo pulverizó a un indio que intentaba incinerar el madero que habían colocado los conquistadores. Todo había ocurrido en la zona de playa Arazaty y el hecho fue denominado un “milagro”, ya que la madera de urunday nunca ardió.

“Más que celebrar ‘el Milagro de la Cruz’ , una expresión que se instaló en los últimos años, en realidad celebramos a la Cruz de los Milagros. Es decir que celebramos el madero, la imagen que está en el retablo”, dijo el cura que se hizo cargo del templo desde 2020. Para él, la fiesta no niega el milagro pero tampoco lo celebra.

Billordo aclaró que para nuestra ciudad tiene un triple significado que abarca lo religioso, cultural e histórico. “En el sentido religioso, la Cruz simboliza al mismo Cristo, las sagradas escrituras, la salvación y la redención. La Biblia misma es representada por una cruz, todo lo que Dios hizo por la humanidad es una cruz. Además es símbolo de la Pascua de Cristo: pasión, muerte y resurrección”, explicó. A la vez que hizo una importante aclaración: “La devoción no es a la madera en sí misma, sino al madero que representa a Jesús. No es algo material, sino espiritual”.

Bajo este tono explicativo, el párroco destacó la connotación cultural e histórica para la ciudad. “La Cruz estuvo plantada desde la fundación de Corrientes. Es la misma que estuvo en la fundación de la ciudad y es una las reliquias más antiguas de la ciudad”, contó sobre la relación.

Basta con pensar que está presente en la Bandera de Corrientes y en el escudo del municipio. Con las distintas gestiones políticas, la imagen de la cruz en ninguna ocasión se retiró del escudo. “Por eso celebrar la cruz es celebrar nuestra identidad y cultura”, enfatizó.

Para otras regiones del planeta, una cruz casi siempre tiene el mismo significado, pero en Corrientes es más profundo. Está unida a la historia, la cultura y la religión predominante. En síntesis, el madero, al estar conectado con la fe, significa una presencia continúa de Dios y la divinidad en el crecimiento del pueblo correntino. “Dios acompaña desde su fundación el desarrollo de Corrientes”, agregó.

Por último, señaló que la fiesta es una experiencia personal. “Es una oportunidad del encuentro con la divinidad. Cada uno vive desde un aspecto diferente. En la procesión hay miles de personas que renuevan su fe y su vida espiritual. Uno por uno lo hace con un toque diferente”, acotó.

El año pasado, más de 6.200 personas coparon la procesión por las calles del barrio Camba Cuá. Hoy se espera que se superen esos números.

Las deudas familiares

A sus 60 años, Billordo, que se crío en ambientes rurales de escasos recursos económicos, sostiene que la realidad económica del país siempre fue difícil. “Toda mi vida conocí gente laburadora que no le alcanzaba y gente que no podía conseguir trabajo pese a buscarlo de forma honesta. A lo largo de mi vida he visto familias necesitadas, siempre recuerdo comedores barriales y el trabajo de Cáritas en zonas humildes”, narró.

Pero volviendo más a la situación económica, sostuvo que hay mucha burocracia en entes gubernamentales claves como el PAMI e IOSCORR. “Hay muchas situaciones complicadas de adultos mayores que realmente necesitan la cobertura de su obra social y las demoras terminan por complicar a toda la familia”, sostuvo. A la vez que remarcó: “Escucho que hay más burocracia para acceder a los medicamentos, pañales, tratamientos y médicos”.

Asimismo, puso el foco sobre las economías de las familias y las deudas que acumulan para llegar a fin de mes. “Los integrantes deben trabajar en distintos puestos laborales y hay muchas familias que deben ayudarse entre sí para sobrevivir. Las personas apenas están pagando sus cuentas y existen muchas familias endeudadas”, alertó.

Violencia en todos lados

Al final de la entrevista, el párroco remarcó el lema de las Fiesta de la Cruz: “Busca la Paz y sigue tras ella”. Con ello aceptan la invitación del Papa a orar y reflexionar sobre la paz. El tema estuvo en la novena y será el eje de la homilía en la misa central.

“En el mundo hay unos seis focos de guerra muy importante, no solo Estados Unidos-Irán o Rusia-Ucrania, sino también guerras en África, donde incluso hay más muertes y persecución religiosa”, subrayó.

Así piden por acciones que conduzcan a la paz, no solo en el ámbito bélico donde se necesita el diálogo de los gobernantes. “La paz es mucho más amplia. Existen personas con muchos problemas laborales, familiares y económicos. La gente pide paz o dice que no tiene un minuto de paz. En la calle o incluso en las escuelas (por las amenazas) están llenas de violencia”, amplió el concepto.

Finalmente concluyó: “La necesidad de la paz no solo es el silencio de las armas, pedimos por algo más amplio”.

La Iglesia de la Cruz se quedó sin la bendición de las mascotas

La Iglesia Santísima Cruz de los Milagros dejó de brindar las tradicionales bendiciones para mascotas los 29 de abril, Día del Animal. Se trata de un servicio religioso muy demandado por los vecinos del centro.

Según pudo saber este medio, se trata del segundo año consecutivo que no se realizan las bendiciones a las mascotas. “El padre dejó la actividad por problemas de salud”, dijo una fuente del templo. A la vez que descartó que este oficio vuelva a brindarse en el corto o mediano plazo.

Este rito se realizaba desde 2017 (con excepción de 2020 por la pandemia), en la iglesia de la Cruz, así como en la parroquia San Roque, el 16 de agosto, día del patrono protector de los animales. El agua bendita a las mascotas era arrojada por sacerdotes, diáconos y también laicos.

“Las mascotas dan todo su amor, todo su cariño. Eso hace que la iglesia también quiera retribuir de cierta manera dándole la bendición, un contacto con Dios”, expresó Alberto Pantanali, servidor de la comunidad.

Los indios, un rayo y un relato que justificó la conquista por centenares de años

Según cuenta la leyenda, cuando los colonizadores españoles fundaron la ciudad San Juan de Vera de las Siete Corrientes (hoy, solo Corrientes) decidieron erigir una cruz como símbolo de su fe en Dios. Para su construcción utilizaron troncos y ramas secas que había en el área.

A los indígenas guaraníes, a quienes los españoles derrotaban a diario, les pareció que los blancos debían su fuerza a la cruz, por lo que tomaron la decisión de quemarla. Aprovecharon una mañana en la que los españoles dejaron el fuerte y un gran grupo de indígenas se aproximó a la imponente cruz para hacer la hoguera. Algunos de los españoles que quedaban, al darse cuenta y estando en desventaja por números, corrieron a esconderse entre los matorrales para ser testigos de lo que ocurría sin ser descubiertos.

Mientras tanto, los indios hacían lo propio, pero por algún motivo las llamas no se consumían en la madera de la cruz, sino que apenas la rodeaban. Frustrado en su fechoría, uno de los indígenas tomó una rama y la encendió para acercarla a la cruz, pero en cuestión de segundos apareció una nube en el cielo y desprendió un rayo que fue a dar justo donde se encontraba el indio, dándole muerte en el acto.

Tanto los indígenas guaraníes como los pocos españoles que estaban escondidos entre la maleza fueron testigos de lo sucedido y salieron despavoridos al verlo. Así pues, los indios se convencieron de que hasta el mismísimo cielo protegía a los españoles y la historia fue contada entre ambas civilizaciones por generaciones.

Actualmente, La Cruz de los Milagros se encuentra custodiada en una caja de cristal de roca donada por los españoles, dentro de la Iglesia del Milagro en la ciudad de Corrientes. Está hecha de urunday y aseguran que se mantiene con estrictos cuidados. Las que salen en las peregrinaciones son replicas de la original.

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