Corrientes Católica

Promueven en las parroquias una pastoral centrada en la esperanza

Durante el arribo de los fundadores de la Fazenda de la Esperanza a Santa Lucía, el obispo de Goya destacó la misión de esta obra internacional y convocó a los presbíteros a promover su carisma en todas las comunidades parroquiales.

EL OBISPO DE GOYA EXHORTÓ A TRABAJAR POR LOS MÁS VULNERABLES.

La llegada de los fundadores de la Fazenda de la Esperanza a la comunidad “Nuestra Señora de Itatí”, ubicada en la zona rural de Santa Lucía, dejó una profunda huella en la Diócesis de Goya y renovó el compromiso pastoral con quienes buscan reconstruir sus vidas desde la esperanza. En ese marco, el obispo de Goya, monseñor Adolfo Ramón Canecín, realizó una especial recomendación a los presbíteros diocesanos para que conozcan más profundamente este carisma y lo promuevan en las distintas comunidades parroquiales.

El encuentro se desarrolló en un clima de fraternidad, comunión y misión compartida, inspirado en el espíritu del Sínodo de la Sinodalidad. La comunidad de la Fazenda, presente en la región desde 2016, recibió la visita de los cuatro fundadores de la obra internacional: Frey Hans Stapel, Nelson Giovanelli, Lucilene Rosendo e Iraci Leite. La jornada tuvo un significado especial porque fue la primera vez que Frey Hans Stapel y Nelson Giovanelli fueron hasta la Fazenda de Santa Lucía. En tanto, Lucilene Rosendo e Iraci Leite regresaron a la comunidad una década después de haber participado de su inauguración.

Durante las actividades también participaron estudiantes de los colegios de Santa Lucía, Cecilio Echevarría y Cruz de los Milagros que integran los denominados “Chicos Preventores”, una propuesta inspirada en el carisma de la Esperanza que busca acompañar a jóvenes que atraviesan situaciones de consumo problemático. Los participantes compartieron espacios de formación, reflexión y testimonios junto a los fundadores de la obra.

Asimismo, estuvieron presentes voluntarios y miembros de la comisión de la Fazenda, quienes profundizaron sobre los pilares que sostienen el proceso de recuperación integral: la fe, la vida comunitaria, el trabajo y la fraternidad. También participaron Andrea, Arami y Lucía, integrantes del equipo de conducción de la Fazenda en esta diócesis.

Canecín convocó especialmente a los sacerdotes de la diócesis a acercarse a esta experiencia pastoral y evangelizadora. El obispo alentó a que el carisma de la Fazenda sea conocido y promovido en las parroquias como una expresión concreta de una Iglesia sinodal que camina junto a las personas más vulnerables, acompañando sus procesos de recuperación y reinserción social.

Las Fazendas de la Esperanza nacieron en Brasil en 1983 como comunidades terapéuticas católicas dedicadas a la rehabilitación de personas con problemas de adicciones. Su propuesta se basa en tres pilares fundamentales: trabajo, convivencia y espiritualidad. Con presencia en distintos países de América Latina, promueven un proceso de recuperación de aproximadamente un año, centrado en la dignidad de la persona, la vida comunitaria y la fuerza transformadora de la esperanza.

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