Corrientes Católica

Tinkunacu 2026: un legado de unidad y tradición religiosa en Concepción

La celebración rememora una histórica gesta colonial, renovando el espíritu de paz y unidad entre comunidades. Este encuentro religioso refuerza los lazos de fe y tradición en el Noroeste argentino.

La comunidad diocesana de Concepción vivió este 1° de enero una nueva edición del Tinkunacu, una ceremonia religiosa que forma parte del calendario litúrgico diocesano desde hace varias décadas.

En esta ocasión, los fieles recordaron un acontecimiento histórico de la época colonial, cuando la imagen del Niño Jesús, vestido de Alcalde, fue clave para evitar un enfrentamiento entre los nativos y los españoles. Este hecho marcó un hito en la historia de la conquista de América y destacó la figura del misionero Francisco Solano, quien más tarde fue canonizado por su defensa de los pueblos originarios ante la Corona española.

La ceremonia fue presidida por el obispo de Concepción, monseñor José Díaz, acompañado por los presbíteros Fabián Brito, Cristian González y el diácono José Medina. Los fieles trajeron consigo imágenes provenientes de distintas comunidades: el Niño Alcalde desde el Barrio Belgrano, san Nicolás desde su capilla homónima y san Francisco Solano desde el barrio Los Vega.

Estas imágenes fueron las protagonistas de las tres procesiones que se dirigieron a la catedral, en un marco de religiosidad popular que fue acompañado por los cantos provenientes del santuario de la Inmaculada Concepción.

El “topamiento” cultural y religioso
El momento más significativo de la ceremonia fue el “topamiento” o encuentro de las imágenes, cuando el obispo esparció incienso sobre ellas y consagró el nuevo año a la Virgen María.

En ese momento, monseñor Díaz entregó una Biblia al intendente de la ciudad, doctor Alejandro Molinuevo, junto a una frase histórica: “Con esta Ley queremos ser gobernados”, en referencia a las palabras pronunciadas en el siglo XVI, durante el encuentro que inspiró la paz entre los dos pueblos. A su vez, el intendente ofreció las llaves de la ciudad al Niño Alcalde, símbolo de la autoridad entregada a los designios del Señor Jesucristo.

Tras la bendición final, los presentes compartieron abrazos y buenos deseos en un santuario que honra la figura de la Virgen María en su solemnidad.

El Tinkunacu, cuyo nombre significa “encuentro” en lengua nativa, una vez más demostró ser una ocasión especial para renovar la fe y la unidad entre los fieles del Noroeste argentino.+

Comentar!

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.