Cada 6 de enero, la Iglesia Católica celebra la Solemnidad de la Epifanía del Señor —en algunos países trasladada al domingo más cercano—, una de las festividades más antiguas del cristianismo. La fecha recuerda la manifestación de Jesucristo como Mesías y Salvador de todos los pueblos, representados en la visita de los Reyes Magos llegados desde Oriente para adorar al Niño Jesús en Belén.
El Evangelio según San Mateo relata que los sabios “se postraron y le rindieron homenaje, ofreciéndole oro, incienso y mirra”, dones cargados de profundo simbolismo. A continuación, siete datos históricos y religiosos que ayudan a comprender mejor el sentido de esta celebración.

1. La Iglesia celebra tres Epifanías
Aunque popularmente se asocia la Epifanía solo con los Reyes Magos, la Iglesia reconoce tres manifestaciones de Jesús: la adoración de los Magos (a los pueblos paganos), el Bautismo del Señor (al pueblo judío) y las bodas de Caná (a sus discípulos). En todas ellas se revela la divinidad de Cristo.
2. Es la segunda fiesta cristiana más antigua
La Epifanía es una de las celebraciones más antiguas del calendario cristiano, solo posterior a la Pascua. Sus orígenes se remontan a Oriente y fue incorporada a Occidente en el siglo IV. En un principio, incluso se celebraba junto con el nacimiento de Jesús, antes de que la Navidad quedara fijada el 25 de diciembre.
3. El 6 de enero fue definido por la tradición cristiana
La fecha habría sido elegida para reemplazar antiguas celebraciones paganas vinculadas al solsticio de invierno. San Agustín sostenía que los Magos llegaron a Belén trece días después del nacimiento de Jesús, lo que fijó el 6 de enero como la fecha litúrgica de la Epifanía.
4. Reyes, magos o sabios
El Evangelio no los llama “reyes” ni especifica su número. El término “mago” hacía referencia en la antigüedad a sacerdotes o sabios de Oriente, expertos en astronomía. La tradición los llamó “reyes” a la luz de antiguas profecías bíblicas que hablaban de soberanos que rendirían homenaje al Mesías.
5. No siempre fueron tres
Aunque la tradición fijó en tres el número de Reyes Magos, en los primeros siglos del cristianismo hubo representaciones con dos, cuatro, seis e incluso ocho sabios. El número tres se consolidó por la cantidad de regalos mencionados en el Evangelio.
6. Sus nombres y símbolos
Los nombres Gaspar, Melchor y Baltazar no figuran en la Biblia, pero se popularizaron a partir de la Edad Media. Cada uno representa un continente, una etapa de la vida y un don simbólico: el oro (realeza), el incienso (divinidad) y la mirra (humanidad y sufrimiento).
7. La estrella de Belén
Diversos estudios sostienen que la estrella que guió a los Magos pudo haber sido una conjunción planetaria, especialmente entre Júpiter y Saturno. En la antigüedad, estos fenómenos eran interpretados como señales del nacimiento de grandes líderes o acontecimientos trascendentales.
La Epifanía recuerda así que el mensaje de Jesús está destinado a todos los pueblos y culturas, reafirmando el sentido universal del cristianismo desde sus orígenes.


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