Con una importante convocatoria de fieles y vecinos, este domingo 1 de febrero se realizó una manifestación religiosa en Goya en reclamo por el cierre de la hilandería Emilio Alal y la situación de los 264 trabajadores despedidos. La jornada fue organizada por el Obispado de Goya y estuvo presidida por el obispo diocesano, monseñor Adolfo Canecin.
La actividad comenzó a las 19 frente a las instalaciones de la empresa Alal, donde se inició un Vía Crucis procesional que recorrió la avenida Alem hasta llegar a la parroquia San José Obrero. Allí, el obispo celebró una Santa Misa con la intención de rezar por la continuidad de las fuentes laborales y el sustento de las familias afectadas por la decisión empresarial.
Durante la celebración, Canecin destacó la importancia de la fe y del acompañamiento espiritual en momentos de profunda incertidumbre social. Además, confirmó que mantuvo encuentros con siete operarios despedidos y sus familiares, y remarcó que ese gesto de cercanía les brindó fortaleza y esperanza.
En diálogo con la prensa, el obispo subrayó que la política debe ser entendida como la búsqueda del bien común y señaló que no considera negativa la presencia de dirigentes en este tipo de manifestaciones, pese a algunas críticas surgidas desde ciertos sectores periodísticos.
Finalmente, aclaró que su rol es brindar apoyo espiritual a los trabajadores y sus familias, mientras que los reclamos laborales corresponden a otros ámbitos, aunque se mostró esperanzado en que se pueda arribar a una solución para la grave situación que atraviesa la comunidad.






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