
El arzobispo de San Juan de Cuyo, monseñor Jorge Lozano, presidió el Jueves Santo la misa de la Cena del Señor en el Servicio Penitenciario provincial, donde compartió la Eucaristía con las personas privados de su libertad. “Fui con la intención de llevarles la luz y la esperanza de Cristo, pero les confieso que también salí renovado por el encuentro”, señaló el prelado.
Además, explicó que “más que una visita, vivimos un verdadero espacio de escucha y amor incondicional, recordando el gesto humilde de Jesús en la Última Cena”.
En su homilía, recordó que la dignidad de ser hijos de Dios no se pierde por los errores cometidos. “El Señor siempre nos abraza y nos ofrece una segunda oportunidad”, señaló, y destacó que “a través de mi presencia, quise transmitirles el calor y el abrazo fraterno de toda nuestra Iglesia de San Juan”.
Animó también a seguir “rezando juntos por la paz en sus corazones, por sus familias y por un compromiso real de toda nuestra sociedad civil hacia una reinserción basada en la fraternidad”.
Y finalizó: “En este día en que celebramos el amor y el servicio mutuo, les pregunto: ¿Cómo podemos hacer vida hoy el mandato de Jesús de lavarnos los pies unos a otros?”.+


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