El 13 de marzo, la comunidad de la Escuela Especial Don Orione junto a los residentes del Pequeño Cottolengo compartieron un emotivo Vía Crucis, en una jornada marcada por la espiritualidad, la inclusión y el acompañamiento mutuo.
Bajo el lema “Caminamos con Jesús: condenado, cargando la cruz, cayendo y levantándose… pero siempre siguiendo”, la actividad invitó a reflexionar sobre el sentido del camino de la cruz y su mensaje en la vida cotidiana.
Durante la representación, se destacó el valor de la solidaridad, simbolizado en la figura del Cireneo, que recuerda la importancia de ayudar a sostener la cruz del otro en los momentos difíciles. En ese marco, los participantes compartieron un mensaje profundo de fe: aunque haya caídas, siempre existe la posibilidad de levantarse y continuar.
La jornada permitió fortalecer los vínculos entre los alumnos y los residentes, generando un espacio de encuentro, contención y aprendizaje desde el compromiso y la empatía.
De esta manera, ambas instituciones reafirmaron su misión de acompañar desde el amor, promoviendo valores que trascienden lo religioso y se reflejan en la vida diaria.



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