Al final del rezo del Ángelus, León XIV expresó su preocupación por la violencia en Medio Oriente y los ataques que sufre Ucrania, e instó a cesar las agresiones y a trabajar por el bien común de los pueblos.
Ciudad del Vaticano | Domingo 11 de enero de 2026
Al finalizar el rezo del Ángelus, el Papa León XIV manifestó su profunda preocupación por las situaciones de violencia que atraviesan Irán y Siria, e hizo un firme llamado a cultivar con paciencia el diálogo y la paz, al tiempo que renovó su súplica por el pueblo de Ucrania, duramente golpeado por nuevos ataques.
Desde la ventana del Palacio Apostólico, el Pontífice dirigió su pensamiento a Medio Oriente, una región que continúa marcada por conflictos y tensiones persistentes. “Irán y Siria viven situaciones que están provocando la muerte de muchas personas”, señaló.
En el caso de Irán, el Papa se refirió a la ola de protestas que se extiende desde fines de diciembre y que ha alcanzado a numerosas ciudades del país, con un saldo de decenas de víctimas y miles de detenidos, según organizaciones humanitarias. En Siria, en tanto, continúan los enfrentamientos armados en la zona de Alepo entre el ejército gubernamental y milicias kurdas, con consecuencias trágicas para la población civil.
Ante este escenario, León XIV elevó una oración e hizo un llamado explícito a la reconciliación:
“Deseo y rezo para que se continúe con paciencia el diálogo y la paz, persiguiendo el bien común de toda la sociedad”.
Un clamor por Ucrania
El Papa también dedicó palabras de especial cercanía a Ucrania, donde los ataques rusos contra edificios e infraestructuras energéticas han dejado a numerosas ciudades sin luz ni calefacción, en medio de temperaturas extremas. El Pontífice condenó estos “nuevos ataques particularmente graves” que afectan de manera directa a la población civil.
“Rezo por quienes sufren —expresó— y renuevo el llamado a cesar las violencias e intensificar los esfuerzos para alcanzar la paz”, insistió, subrayando la urgencia de poner fin al conflicto.
Bendición a los niños bautizados
Durante los saludos posteriores al Ángelus, en el marco de la fiesta del Bautismo del Señor, León XIV impartió una bendición especial a los niños que fueron bautizados esa mañana en la Capilla Sixtina, así como a aquellos que recibirán el sacramento en los próximos días en Roma y en distintas partes del mundo.
El Papa pidió de manera particular por los niños nacidos en condiciones difíciles, ya sea por motivos de salud o por contextos de violencia e inseguridad, deseando que la gracia del Bautismo fortalezca también a sus familias.
Con este mensaje, León XIV volvió a poner en el centro de su pontificado el llamado constante a la paz, el diálogo y la defensa de la vida, en un mundo atravesado por conflictos y sufrimiento.


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