Referentes de la Pastoral de Adicciones y de los Hogares de Cristo promueven la construcción de conocimiento a partir de la experiencia en los barrios.
En un encuentro reciente entre referentes de la Pastoral de Adicciones y miembros de los Hogares de Cristo una frase cobró una especial importancia: “nadie se salva solo”.
Dicha expresión, popularizada y pronunciada por el Papa Francisco durante la pandemia de Covid-19, con la que buscaba enfatizar la necesidad de solidaridad y comunidad, cobró esta vez un sentido similar en el debate sobre la lucha contra el consumo problemático que afecta a miles de cordobeses.
Es por eso que desde la Iglesia, pero también desde centros vecinales y clubes, se vienen realizando distintas acciones para dar respuesta a esta realidad que se vive con crudeza sobre todo en los sectores más vulnerables.
Este año, el primer Congreso Arquidiocesano de Adicciones (CAPAC), fue un espacio en donde confluyeron distintas miradas y aportes del tema en Argentina y en el cual se promovió la acción colectiva.
La cita contó con la presencia del arzobispo de la ciudad de Córdoba, Ángel Rossi.
En su alocución el asesor de la Pastoral de Adicciones, Pablo Viola, clamó por una mayor escucha de las experiencias que se viven en las periferias.
“Sabemos y conocemos lo que se vive, no queremos que solo nos vengan a decir que hacer, también queremos tener voz en esto”, dijo.


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