Misa en un barrio popular matancero para recordar el legado del papa Francisco (La Voz de San José)La Conferencia Episcopal Argentina (CEA) conmemoró este 25 de abril el primer aniversario del fallecimiento del papa Francisco con una misa en Ciudad Papa Francisco, ubicada en San Justo, partido bonaerense de La Matanza. La celebración estuvo marcada por un mensaje en favor de la integración social y una advertencia sobre el avance del narcotráfico en los barrios más postergados.
La Eucaristía fue presidida por la Comisión Ejecutiva del Episcopado y contó con la participación de monseñor Marcelo Colombo (Mendoza), monseñor Raúl Pizarro (auxiliar de San Isidro), monseñor Eduardo García (San Justo) y monseñor Jorge Torres Carbonell (Gregorio de Laferrere), junto con sacerdotes de villas y barrios populares y numerosas comunidades de la región. También estuvieron los obispos Carlos Tissera (Quilmes) y Jorge Lugones (Lomas de Zamora).

Al inicio de la misa, monseñor García explicó el sentido de elegir ese lugar de las periferias para la celebración.
“Como dijo el papa Francisco, desde las periferias se ven mejor las cosas. Lo hacemos en este lugar como símbolo de tantos otros que sufren la ausencia del Estado y el avance del narcotráfico”, expresó.
Asimismo, señaló que la Iglesia no renuncia a trabajar por una vida más digna para las familias de esos sectores. “No queremos que nuestros pibes crezcan en la narcoesperanza. Queremos que nuestros barrios se pongan de pie”, afirmó.
Un legado que sigue vivo
Durante la jornada se destacó especialmente la huella dejada por Francisco en el trabajo pastoral de los curas de villas y barrios populares, así como en iniciativas como los Hogares de Cristo.
En ese marco, monseñor Colombo recordó palabras del pontífice argentino: “Estamos en el mismo barco y tenemos que salir juntos de esto. También de la pobreza, de la postergación y de la exclusión. O salimos juntos o no salimos”.
El arzobispo mendocino valoró además el compromiso cotidiano de sacerdotes, escuelas, comunidades parroquiales, catequistas y dirigentes barriales que sostienen la esperanza en medio de situaciones difíciles.
Integración o avance narco
Uno de los ejes más fuertes de la celebración fue la advertencia sobre la realidad social de muchos barrios populares.

“Los barrios que no se integran, se entregan al narcotráfico”, fue la consigna repetida durante distintos momentos de la misa.
Sacerdotes que viven y trabajan en esas comunidades remarcaron la necesidad de reconstruir el entramado social dañado, fortalecer vínculos comunitarios y proteger la vida de los más frágiles.
Gestos concretos de cercanía
Uno de los signos más significativos de la celebración fue el lavatorio de los pies, realizado a abuelos, niños, personas con discapacidad, personas en situación de consumo problemático y mujeres que sostienen la vida cotidiana en los barrios.
También se subrayó la importancia de generar oportunidades concretas mediante espacios comunitarios como capillas, escuelas, clubes y Hogares de Cristo, donde se acompañan trayectorias de vida y se abren caminos de inclusión real.
“Esto recién empieza”
Al finalizar la misa, el presbítero Lorenzo de Vedia aseguró que el compromiso asumido debe continuar.
“Esto recién empieza. Tenemos la fuerza de Dios. Tenemos una Iglesia unida en favor de los más pobres. Seguimos el legado del papa Francisco, unidos al papa León XIV y siendo leales a los más pobres de nuestra Patria”, expresó.
A un año de su partida, el legado de Francisco volvió a hacerse visible en los barrios populares, donde la Iglesia reafirmó su decisión de acompañar, integrar y defender la dignidad de cada persona.+



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