En 2024, Virginia Aguirre Talamona hizo una promesa: donar su cabello para confeccionar una peluca para la imagen de la Virgen María del Pilar, patrona de Curuzú Cuatiá.
Pero cuando se acercó a la parroquia para cumplir con su ofrenda, se encontró con otra realidad: la histórica imagen estaba muy deteriorada. Tenía daños en la frente, no tenía nariz y le faltaba un dedo en una mano.
Ese momento fue el puntapié para impulsar la restauración integral de la talla, que no era intervenida desde 1998 y que data de 1789. El trabajo se realizó durante enero y febrero de 2025, respetando las características originales de la imagen, incluso sus históricos ojos de vidrio.
La iniciativa también sumó el acompañamiento de vecinos, que colaboraron para imprimir estampitas y calcomanías con la imagen de la Virgen.
La figura restaurada será presentada oficialmente después de Semana Santa, en una velada especial con música, danza y un repaso histórico de este símbolo de fe para la comunidad.



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