El obispo de San Francisco, Sergio Buenanueva, invitó a los fieles a revisar la coherencia entre la fe que profesan y la manera en que viven, a partir de la parábola de los dos hijos del Evangelio de Mateo.
El obispo de San Francisco, monseñor Sergio Buenanueva, compartió su reflexión semanal correspondiente al XXVI Domingo del Tiempo Ordinario, bajo el título “¿Vivo el Evangelio o solo lo digo?”.
A partir de la parábola de los dos hijos que Jesús presenta en el Evangelio de Mateo, el prelado planteó una reflexión sobre la conversión y la coherencia entre las palabras y las acciones de quienes profesan la fe católica.
Buenanueva explicó que la diferencia entre los protagonistas del relato no radica en que unos sean más pecadores que otros, sino en la disposición que tienen para cambiar de vida. En ese sentido, destacó que los publicanos y las prostitutas demostraron una mayor apertura a la conversión que los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo.
La disposición a la conversión
El obispo sostuvo que quienes se consideran religiosos deberían tener una mayor disposición para revisar su vida y convertirse. Sin embargo, señaló que esto no siempre sucede, tanto en la época de Jesús como en la actualidad.
Según su reflexión, hay personas que durante gran parte de su vida permanecieron alejadas de Dios y que, en determinado momento, logran abrirse y acercarse a la fe. En cambio, otras pueden responder afirmativamente a Dios con sus palabras, pero no llevar esa respuesta a la práctica.
“Sí, Señor” puede quedar solamente en las palabras, planteó Buenanueva, quien remarcó que el Evangelio no presenta como modelo a quien nunca pecó, sino a quien es capaz de recapacitar y finalmente hacer la voluntad del Padre.
Una preparación para la llegada del Papa
El obispo vinculó esta reflexión con la próxima visita del papa León XIV a la Argentina y propuso aprovechar su llegada como una oportunidad para revisar la propia vida de fe.
En ese marco, invitó a los fieles a prepararse con una buena confesión, pero no entendida como un acto meramente formal. La propuesta, explicó, implica hacerse una pregunta concreta: si realmente se vive de acuerdo con el Evangelio o si el catolicismo queda reducido a algo “estético, formal, de fin de semana”.
La reflexión de Buenanueva busca así poner el foco en una fe que no se limite a las palabras, sino que se traduzca en decisiones y acciones concretas.



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