Los obispos católicos del estado de Florida, en Estados Unidos, emitieron un enérgico llamado para poner fin a la pena de muerte, al considerar que su aplicación es incompatible con la defensa de la dignidad de toda vida humana y con la enseñanza de la Iglesia Católica.
El pronunciamiento, firmado por los ocho obispos del estado —entre ellos Thomas Wenski y Manuel de Jesús Rodríguez—, fue difundido en un contexto de aumento de las ejecuciones en Florida.
Durante 2025, el estado ejecutó a 19 personas condenadas a muerte y, en lo que va de 2026, ya se concretaron 10 ejecuciones. Además, las autoridades tenían prevista una inusual doble ejecución para este 28 de julio.

En una carta pastoral, los prelados exhortaron a los fieles a realizar una “reflexión renovada” sobre la pena capital a la luz de la doctrina de la Iglesia y recordaron que, en la actualidad, existen medios suficientes para proteger a la sociedad y sancionar a los delincuentes sin recurrir a la ejecución.
“Queremos recordar a los católicos la enseñanza de nuestra Iglesia contraria al uso de la pena de muerte en situaciones como la nuestra, donde los medios no letales son suficientes para castigar a los culpables y garantizar la seguridad pública”, expresaron.
Los obispos también señalaron que el mensaje de Jesucristo está centrado en la misericordia y en la posibilidad de conversión incluso para quienes han cometido los delitos más graves.
Si bien reconocieron el profundo dolor que atraviesan las familias de las víctimas de homicidios y manifestaron su solidaridad con ellas, sostuvieron que responder a un asesinato con otra muerte no constituye la mejor forma de hacer justicia.
Asimismo, recordaron las enseñanzas de San Juan Pablo II en la encíclica Evangelium Vitae, donde el pontífice afirmaba que, gracias a los modernos sistemas penitenciarios, los casos en los que la pena de muerte podría considerarse necesaria son “muy raros, por no decir prácticamente inexistentes”.
Finalmente, los obispos reafirmaron su compromiso de seguir trabajando por la abolición de la pena capital e invitaron tanto a los católicos como a todas las personas de buena voluntad a sumarse a este objetivo.
En paralelo, distintos estudios muestran una disminución del apoyo social a la pena de muerte en Estados Unidos. Según datos del Death Penalty Information Center y una encuesta de Gallup realizada en 2025, el respaldo ciudadano alcanzó su nivel más bajo en cinco décadas, mientras que la oposición continúa creciendo.


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